Día de muertos


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Existen varias versiones sobre su origen, pero muchas coinciden que se originó en las culturas prehispánicas hasta tomar la forma que conocemos cuando llegaron los españoles. El día de muertos es una tradición mexicana que honra a los difuntos, patrimonio cultural de la humanidad y un símbolo que nos identifica ante el mundo.

La celebración se lleva a cabo en dos días: el 1 de noviembre es dedicado al alma de los niños, ya que se piensa que ellos llegan primero y el 2 de noviembre, a la de los adultos.

Aproximadamente el 61% de los mexicanos rinde homenaje a sus difuntos con la celebración del Día de Muertos, prefiriéndolo por encima de Halloween.

Cada altar representa los cuatro elementos: agua, colocada en un traste de barro; tierra, con diversos frutos; fuego, con velas; y viento que se representa a través del papel picado.

Normalmente los altares contienen frutas, como las cañas, naranjas, mandarinas, tejocotes, jícamas, limas, etc. y la comida que se ofrece es la que en vida más le gustaba al difunto.

La flor de cempasúchil, que en náhuatl significa “20 flores”, es la flor por excelencia del Día de los Muertos. Se cree que su color guiará a los muertos del cementerio al lugar de la ofrenda, además de hacerle una estancia agradable durante su visita.

Las calaveras de azúcar son toda una tradición de Día de Muertos y se cree que son la comida favorita de los espíritus de los difuntos. Estos son una manera de “presente” que se coloca en los altares y simbolizan la vida después de la muerte.

Finalmente, el Día de Muertos coincide con el paso de las mariposas monarca por México. De acuerdo a las leyendas, éstas cargan los espíritus de los difuntos sobre sus alas, ayudándolas a visitar el mundo de los vivos.

¡A disfrazarnos de catrina y disfrutar de nuestras tradiciones!

 

Roberto Zúñiga.

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