No hay acciones malas, solo mal vistas.


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A través de todos estos años nos han inculcado que el mentir es una acción dañina y al referirnos de ella en la personalidad de una persona pensamos principalmente en la educación que uno recibe en casa. Incluso, nos alejamos de ese tipo de personas catalogadas como “toxicas”.

Sin embargo, es una acción que simplemente está mal vista. Es decir, la sociedad te invita a ser una persona positiva, asertiva, empática y los resultados de esos tres factores te llevaran al éxito. ¿En verdad es cierto? ¿Hay acciones buenas o malas? Las tres acciones anteriormente vistas no es que sean buenas. Más bien, si lo vemos de otro punto de vista se puede convertir en el mismo tridente del diablo. Así es, todas las acciones son un arma de doble filo. La empatía conocida también como “El poder destructivo de la emoción ajena”, el positivismo como “La causante sutil a la decepción” (al no lograr tus altas expectativas) y la asertividad o mejor dicho “Como fracasar defendiendo la falsa autoconfianza”. Llamémoslo en el idioma que sea, religiosamente “el tridente del diablo”, ficticiamente “las reliquias de la muerte” o incluso poniéndoles le nombres “Joker, El innombrable y Cruella de Vil”. Estas tres acciones juntas, son peligrosas y pueden llegar a cortar si son utilizadas erróneamente. Cabe aclarar, que no es que estas acciones sean dañinas, sino que su versión ante el mundo es conocida como color rosa a comparación de las demás.

Así es, no hay acciones buenas ni malas. Es solo que, la sociedad decide si darte la versión buena o mala de ellas y sin darnos cuenta las vamos adoptando en nuestra vida cotidiana con una etiqueta puesta en cada una de dichas acciones. Por ejemplo, el contar cartas es una de las acciones mal vistas, ya que tener la habilidad de hacerlo es una capacidad que pocas personas poseen. ¿Por qué reprimir el potencial de una persona?

La mentira es una más en la lista negra. La mentira está en nuestra sociedad todo el tiempo y también tiene su lado bueno. A veces el decir una mentira blanca (piadosa) puede no herir los sentimientos de un ser querido, puede hacerte un beneficio, mentir para proteger el autoestima de alguien más, mentir para proteger la versión de una historia de un amigo que apreciamos e incluso puede ayudar escapar de un momento no agradable. Es más allá de hacer una maldad con ella, si no que como todo también tiene varios beneficios.

Se ha comprado que el mentir piadosamente evita confortamientos. De hecho, el autoestima y confianza de un individuo crece mas cuando le das la razón. Tal vez no sea lo correcto o pienses lo contrario a lo que dijiste, pero dentro de esa acción se encuentra con sutileza el beneficio que provoco en la otra persona.

Una vez más, el ejemplo del positivismo en este caso. Dicen que siempre hay que ver el lado bueno a las cosas malas que te pasan, pero casi siempre utilizamos esa positividad en situaciones y no en acciones. Me refiero a que si no conseguiste el trabajo deseado te consuelan diciendo que no era hecho para ti y que tal vez es porque algo mejor vendrá de ello.  Hablan y hablan. Es más, incluso hay conferencias del positivismo, pero nunca quieren utilizar ese positivismo más allá de lo que ya está predeterminado.

 Entonces, ¿Por qué no hacer el bien con las acciones del “mal”?

 

Escrito por: Frida García

correo: fridamcgarcia@hotmail.com

Instagram: fridacgarcia

 


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