Mindfulness: Consciencia plena en el aquí y ahora


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Por Luz Félix, Mindfulness Coach

 Imagina un día normal de trabajo, ya sabes… suena el despertador, te levantas, te bañas, desayunas, te lavas los dientes, para luego encender el auto y sortear hora y media si no es que más de tránsito lento, silbidos, personas violentas que tienen un ansia palpable de llegar a sus destinos; cuando por fin llegas a la oficina, papeles, correos, juntas, un break en el que seguramente sigues trabajando, más llamadas, más trabajo, sales una hora más tarde de lo normal, más trafico; y si te queda energía, humor o ganas vas al gimnasio, activas tu cuerpo al mil porciento de su capacidad para sentir que al llegar a casa puedas descansar y por fin dormir mejor, porque tu cuerpo está rendido. Para cuando llega el fin de semana no sientes ganas de hacer nada, o sales por una noche de excesos “para relajarte”, al final terminas uno o dos días enteros pagando las consecuencias, viendo series en la tv y tomando suero.

 ¿Te suena familiar? ¿Qué hay de malo en la ecuación? A simple vista nada, eres una persona como cualquier otra que vive una rutina común, las personas necesitan de su rutina para sentirse estables emocionalmente. Pero tal vez hay algo que no está funcionando, porque tu ansiedad, estrés, gastritis, colitis, amigdalitis, esofagitis, rinitis y otros miles de itis te lo están gritando y tu no quieres escucharlo.  A tu cuerpo no le funciona ése ritmo de vida, a tu mente no le funciona ese ritmo de vida, a tus emociones no les funciona ese ritmo de vida. Pero es obvio que no puedes cambiarlo, es ilógico que te pida renunciar a tu trabajo o a tus responsabilidades, lo sé, por eso no te lo estoy sugiriendo ni de broma.

 Mi propuesta es más simple de lo que piensas, es tan solo cambiar el enfoque con que miras tu entorno y desarrollar un estilo de vida consciente de aquello que acontece en cada segundo de tu existencia, aquí, en el tiempo presente. Ser responsable de lo que piensas, dices y haces hoy, desarrollar congruencia en tu ser, decir y pensar.

 Pues es verdad que eso suena muy bonito, pero estoy segura que tienes como mil dudas y pretextos para que esto pueda funcionar en tu vida, porque eso implicaría hacerte responsable de lque pasa en tu entorno, y a nadie nos gusta sentirnos culpables, es de hecho esta generación la que más conflictos tiene con este término.

 Empecemos poco a poco, te reto a que durante una semana cambies de tu vocabulario la palabra “culpa” por “responsable”, por ejemplo: “¡No es mi culpa haberme contagiado de gripa!” por “No es mi responsabilidad haberme contagiado de gripa”… y en esa frase descubrirás, que sí es tu responsabilidad. En algún punto permitiste que el virus entrara, con desvelos, mala alimentación, falta de vitaminas o no te vacunaste, qué sé yo. ¿En verdad no fue tu responsabilidad contagiarte de esa gripa? ¿En verdad es responsabilidad del otro tu contagio? Hagamos este experimento y descubramos juntos de que otras situaciones nos sentimos culpables sin que en realidad sea nuestra responsabilidad, o evadimos la culpa para no hacernos responsables de nuestras propias acciones.

Recuerda que la vida no es algo que te pasa, es la realidad que tú creas.


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