Los Devoradores de Hombres. Leones de Tsavo


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¿Quién hoy en día no relaciona el continente Africano con su vida salvaje? O, ¿quién no ha visto algún documental de África? Es más, cuando hablamos de este basto continente, ¿qué es lo primero que se viene a la mente?

Si bien no todos pensamos igual, mi respuesta es la misma. La imagen general que salta cuando hablamos de este precioso lugar es de su vida animal, su interminable flora y tristemente su pobreza y hambruna.

Sin olvidar el mundo real en el que vivimos, no quiero salir de contexto y llegar al punto que buscaba. África, al ser conocida por su abundante fauna, ha tirado de este recurso y lo ha logrado hacer un atractivo turístico mundial, además de una fuente importante de empleo y la misma imagen de los países que reconocen la majestuosidad de sus especies.

Pero como pensar en el rol histórico de los animales y no proyectar la imagen del más característico, y para mi gusto, hermoso animal que hay sobre la tierra, el león. Este imponente animal no deja duda de su poder, astucia, inteligencia y agilidad al verlo abalanzarse sobre una cebra, un búfalo o un antílope.  Pero…

¿Qué pasa cuando lo vemos acechar a su presa, y ésta es una persona?

Aquí es cuando la gracia y belleza del león se transforman en nuestra peor pesadilla, y tarde nos daríamos cuenta que el peor lugar del mundo, es en el que nos encontramos en ese momento.

Los casos de ataques a humanos por parte de leones, se suelen dar con cierta frecuencia, pero esta claro que no somos parte de la dieta de este depredador. Podría decirse que sólo en casos extremos una manada se habituaría a la carne humana y así hacernos parte de su gran lista de presas.

Un caso muy mencionado y famoso para la época, fue en 1898 al sur de Kenia y pegado a su costa Este, en la región conocida como Tsavo. Llamada así por el río que lleva este nombre y que pertenece a lo que hoy se ha convertido en dos  parques nacionales. “Tsavo” en la lengua local, el idioma Kamba y muy acorde con lo sucedido, significa “lugar de matanza”.

Lo relatado en marzo de ese año, fue a causa de la construcción de la línea de ferrocarril que desplegaba el Imperio Británico, con la intención de completar la comunicación entre Mombasa y Kampala (segunda ciudad más importante de Kenia y un importante puerto para el Imperio Británico y la capital de Uganda, respectivamente). Así ésta línea terminada, se extendería por todo el “massailand”  de Kenia. Este nuevo medio de transporte que lleva hoy en día el nombre de Uganda Railway, en su momento a este gigantesco avance industrial también se le llamo The Lunatic Express, por la obra de Charles Miller donde relata todos los problemas desde costos, enfrentamientos, enfermedades, ataques de animales, etc. En la realización de dicho desarrollo.

Fue así que en la gran inercia del crecimiento de la corona Británica, y la intención de desarrollar y aprovechar de manera exponencial sus colonias, se dio la orden de acabar la línea ferroviaria que hoy se encuentra a escasos 300 metros de la carretera Nairobi-Mombasa, al Teniente Coronel John Henry Patterson, que además de ser un condecorado y reconocido militar irlandés, por su participación en la Segunda Guerra Bóer y la Primera Guerra Mundial, era ingeniero y un cazador consolidado.

Su trabajo se resumía en el diseño y levantamiento de un puente que cruzara el rio Tsavo y diera continuidad a las vías del ferrocarril. Una encomienda que al parecer no era un reto extraordinario para el experto militar, ya que además contaba con la mano de obra collie (provenientes de la India).

Este pequeño puente que hoy en día podría pasar desapercibido, fue el escenario de numeroso asesinatos, los cuales se elevan a un aproximado de 140 trabajadores y que no tomaron sentido si no hasta el 9 de diciembre de 1898 en el que Patterson dio caza al primero de los dos asesinos. Un león macho de aspecto joven pero con un tamaño desproporcional y el distintivo de la carencia de melena.

Esta extraña situación se volvió una historia de terror para la gente que trabajaba en la construcción de aquel puente. Estos asesinos entorpecieron de tal manera el desarrollo de la obra que los trabajadores collies y las tribus del lugar bautizaron a los leones como Ghost y Darkness, emulando a los depredadores dentro de la mitología local como demonios leones. Este hecho no quedo desapercibido por Patterson y a pesar de sus muchos intentos como la creación de una barrera alrededor del campamento con espinos y ramas y trampas que como cazador sabía a la perfección su funcionamiento trato sin éxito de detener a los leones, a esto le sumaba que cada día contaba con menos gente por desertores y muertes. El problema y el tiempo en contra llegaron a tal punto que se volvió una obsesión para él dar con los devoradores de hombres.

Como cazador experimentado que era, siguió en incontables ocasiones el rastro de las bestias. Su descubrimiento más aterrados fue al llegar hasta una cueva en la cual sintió un profundo miedo y  respeto a los animales a los que les hacia el acecho ya que al parecer los leones arrastraban a sus victimas hasta este lugar para después alimentarse con sus restos. Lo extraño de esta situación es que los leones por naturaleza no hacen esto y suelen dejar los cadáveres después de alimentarse en el lugar donde atacaron. Fue por este tipo de datos que los relatos de Patterson causaron duda a sus lectores.

Después de numerosos intentos, el Coronel por fin dio con la primera de sus presas y tres semanas después el 29 de diciembre del mismo año con el segundo león joven macho de carente melena.  Patterson conservo las pieles como trofeos hasta los años 20 cuando vendió estas al Museo Field de historia natural de Chicago. Donde hoy en día están expuestas las taxidermias de los leones.

Si bien no son del tamaño que Patterson mencionaba en sus relatos, esto podría deberse a que se recortaron demasiado las pieles para la forma en la que tenía expuestos los trofeos el Coronel en su casa. Pero también dio pie a que las experiencias que escribió Patterson,  se considerarán exageradas y su historia perdiera veracidad.

Se llegó a pensar que los leones tenían antepasados que ya habían probado la carne humana de los fallecidos de las tribus locales. También salta la teoría de que alguno de los dos leones tenía la dentadura lastimada y esto le impedía cazar presas grandes.

De cualquier forma, los devoradores de hombres de Tsavo llamaron la atención de el mundo entero y así fue que pasaron a la historia de muchas maneras y por muchos autores. Algunos ejemplos de esto se refleja en:

Libros

-       “The Maneaters of Tsavo”  por Teniente Coronel John Henry Patterson.

Sus aventuras y experiencias en la construcción del puente de Tsavo y su enfrentamiento con los leones.

-       “Ghosts of Tsavo” por Philip Caputo.

Este interesante relato, habla de la posible explicación de que estos leones pudieron haber sido otra especie diferente al león común (panthera leo), dando a entender que es un león cavernario mas primitivo, ya que eran más grandes y carecían de melena

 Peliculas

-       “Bwana Devil” (1952).

Dirigida por Arch Oboler y estelarizada por Robert Stack y Barbara Britton.

-       “The Ghost And The Darkness” (1996).

Dirigida por Stephen Hopkins y estelarizada por Michael Douglas y Val Kilmer.

 Pintura

-      “ Maneaters of Tsavo” por John Banovich.

Esta obra de arte fue la que en lo personal me atrajo al tema y me causó un gran impacto.

Realmente al día de hoy nadie sabe con exactitud lo que sucedió en 1898 en Tsavo, pero de lo que todos estamos consientes es que el liderazgo y determinación del Teniente Coronel John Henry Patterson hizo que hoy en Kenia una obra sin ningún atractivo visual y solamente funcional exista a pesar de la extraña manera en que la naturaleza se opuso, a través de los Devoradores de Hombres.

 

Por: Ramón Dominguez P


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